lunes, 4 de junio de 2007

El pequeño relojero

El tiempo va pasando y esta extraña primavera da sus últimos achaques. Ahora viene el verano con nuevos intereses, con nuevas metas, nuevas esperanzas ... No todos son nubarrones en la vida, y el mal “weather” lo disipa el viento del “time”. El año ya pasó y un nuevo verano está a las puertas ... El reloj marca las horas, los engranajes se mueven, su eterno movimiento circular ha sido dificultoso en los últimos meses ... La suciedad, la roña del pasado, casi detiene el mecanismo pero como buen reloj de antaño aguanta con mejor o peor resultado ... El brinqueo brusco de su segundero se ha visto interrumpido ligeramente en alguna que otra ocasión, casi parecía que se había detenido, pero no, más bien un leve suspiro ante el duro trabajo de su devenir. Es más, la esfera rallada casi no deja ver más allá. ¿Aunque para qué molestarse? Este sencillo reloj, sin adorno ni parafernalia, ha perdido incluso la exactitud, la puntualidad que le caracterizaba ... Dejó de ser. Su sino se disipó.

Pero el reloj aún sabiéndose retrasado, aún conociendo su autotraición a su propia condición, siguió forzando la máquina ... Esos fuertes engranajes no están rotos, sus dientes no están mellados, su mecanismo ha sido forzado pero no quemado ... Sólo es polvo, suciedad del paso de los tiempos. El reloj debe saber bien que su garantía es de por vida, y sólo el que se rinde pierde ... Una máquina que detiene su funcionamiento difícilmente podrá arreglarse. El óxido es implacable en estos menesteres, y si el tema hace aguas no por ello hay que asustarse y detenerse ... Siempre adelante, siempre al frente. El tiempo, ese gran amigo del reloj, ese ente que siempre lo acompaña, invisible pero fiel compañero ... Ya llegará el tiempo en el que aparecerá ese pequeño relojero que con maestría remueva todas y cada una de las piezas del mecanismo. Primero pula cariñosamente su esfera, se afane con mimo en cada pequeño recoveco, deje impoluto cada diente, engrase cada muelle ... Ese pequeño relojero que recuperará el brío del segundero, que pondrá en su justo lugar al minutero y que marcará las horas de la más pequeña de las tres agujas ...

1 comentario:

sinfonia agridulce dijo...

eso de los relojes me suena....tic tac, tic tac :-)

besos y aparte